Tristes recuerdos que se trasforman en el día a día de muchas personas. Un problema que sufren la gente tímida y se agrava mucho más en la adolescencia. El apoyo diario y la compresión suavizan su estado, pero la sociedad siempre les da la espalda.
Un bonito post, que nos refuerza y nos hace madurar; sacando una clara conclusión, los fantasmas siempre han sido ellos.
Un gran ejemplo de superar los baches de una personalidad de naturaleza sensible que a su vez nos trasmite fuerza con sus palabras.
Gracias Livia por dejarme compartirlo.
Un abrazo.

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