La noche más corta…

La noche más larga…

Suspiros apasionados,

que la hoguera apaga.

Danzas desnudas

que al compás

aguardan…

endulzando los labios

qué amargos estaban.

Sonrisas y llantos

despiertan al alba.

Con suave brisa

sus cuerpos abrazan,

ternura y deseo

alumbra con ganas;

de tocar las nubes

y luego mimarlas.

Dulces miradas

que el horizonte separa,

derrumbando fronteras,

llanuras soleadas.

Dando brillo a sus ojos

en la noche estrellada.

Paseando pasiones

que ninguno disfraza.

Volando sinceros,

sin ataduras, ni armas…

©Julia Ojidos Núñez

14/01/95

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