CIERROLOSOJOSO

He mirado de nuevo por la ventana, esa ventana que vio pasar mi niñez y que ahora asoma arrogante con sus bonitos paisajes. Paisajes eternos llenos de diferentes y cálidos aromas, que hacen volver al pasado. Hace tiempo que estoy perdido en un biorritmo patentado por la cadencia de motores que hacen girar mi vida. Ahora me doy cuenta de que he perdido el tiempo. Que los años han pasado, sin apreciar, ni saborear lo más importante de la vida; los pequeños detalles que no alcanzamos a ver por lo obcecados que estamos en nosotros mismos. Miro con tristeza esa ventana al mundo, como si lo viera por primera vez. Cierro los ojos y aguzo el oído para viajar en compañía de las cigarras; la vibración del sonido se pierde en mi cabeza trazando imágenes reales de un posible encuentro con el pasado. Aprieto fuerte los ojos y esa sensación viajan untuosa por mi cabeza, despejando la nube vaporosa que cubre insensible mi mente. Estoy tumbado sobre la fresca hierba del prado, aspiro su eterna fragancia que se cruza con el aroma de lavanda y el tomillo. El regocijo va cayendo en picado hacía mi cuerpo que se mantiene inerte sobre la alfombra verde. Humedezco los labios y el sabor del rocío refresca otra vez todos mis sentidos, llenándolos de paz. Respiro de nuevo y abro los ojos, las pequeñas nubes se deslizan despacio por encima de mi cabeza, dando forma gaseosa y materializándose con formas abstractas simulando una cabeza de león, un elefante…
Toco suavemente el manto verde que cubre el suelo, acaricio a la vez que su dulce aroma me embriaga. Ahora es hora de empezar un duelo de sentimientos, un duelo que se va adhiriendo a mi piel, para formar el paso del tiempo. Sigo frente a mi ventana sin dejar de experimentar los frutos de la vida. Reflexionando sobre mi estancía pasajera en este mundo, deseoso de volver a caer en la espesa manta verde que te embauca, te persigue; que traza una línea donde se separan los sentimientos. Araño con fuerza el sabor del rocío en mi boca, desesperado por no volver a sentirlo. Abro los ojos y mi corazón comienza a latir de nuevo, con más fuerza que antes. He despejado mis dudas y ahora sé como encauzar mi vida, de sentir como antaño, de no fingir la felicidad, simplemente vivir.

©Julia OJidos Núñez
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