brotes_verdes

El hastío embriaga la sangre de mis venas, es como un sedante antes de alcanzar la locura. He intentado mediar con los sentimientos, pero me he encontrado atado de pies y manos con el cordón umbilical que envuelve el mundo. Estoy maltratando mi espíritu despiadadamente, he deshojado mi vida sin sentido alguno. He perdido la valentía que me hacía cruzar fronteras.

Me encuentro en una prisión invisible donde el espejo solo refleja las barbaries humanas. ¿Qué hago ahora? -Ya no hay agua para calmar mi sed, ni sustento para el alma. He desechado los principios y la moralidad que recibí cuando era niño. He sido derrotado por la codicia, esa codicia que hace pisarnos unos a los otros.

Avanzo sin rumbo, sin expectativas…, colmado, quizá, de sueños interrumpidos, de amores rotos. Quiero acabar con esta pandemia que se alimenta del aliento del que sufre; del que menos tiene y al que más golpean. Quiero convertir mi alma en un refugio para los débiles. Quiero depositar en sus manos un pequeño brote verde que anunciara su futuro, quiero tantas cosas…, que necesitaría un ejército para calmar la sed del mundo y mi propia sed.

©Julia OJidos Núñez
©Blog: https://juliaojidos.wordpress.com/
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