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“INFILTRADA EN EL PUB NUBE”
En busca del asesino

Son las 00:14 h, Valeria se coloca los tirantes de su vestido negro, se perfila los labios frente al espejo. Es muy exigente a la hora de trabajar, su aspecto tiene que estar acorde con la situación. Sabe que este tipo de casos son arriesgados y no quiere decepcionar a su gran amigo Lucas. Después de varias semanas siguiendo pistas; todas ellas apuntan el Pub Nube.
Unas semanas antes, recibió la llamada de Lucas. Hacía mucho tiempo que no trabajaban juntos en un caso. Aquella tarde, salió de su casa a toda prisa. Sabía que Lucas se dirigía al garaje clandestino, donde su equipo trabajaba. Estaba situado al sur de la ciudad muy cerca del barrio chino. La zona estaba llena de indeseables, las calles estaban sucias y oscuras. Era el mejor sitio para ocultarse. Valeria baja por la interminable rampa a pie. Necesita información fresca sobre el caso. Llega al nivel -2 del parking y se desvía a la derecha. Ya comienza a percibir el olor a humedad, el goteo del agua. Apenas ve tres palmos, pero eso no la impide seguir avanzando. Un viejo bidón de aceite le avisa de que está cerca. Tiene que saltar al foso de un viejo montacargas y desde allí a solo unos metros se ven la pequeña puerta de entrada. Introduce la mano por una rejilla y activa una palanca. La puerta se abre despacio. Al entrar saluda a Iván que custodia la puerta armado hasta los dientes.
– ¿Ya ha llegado? – pregunta Valeria sin dejar de andar.
– Así es. Está en tu despacho. – le contesta sin apartar la mirada de la puerta.

Ve que su grupo está relajado en la sala de escuchas y seguridad. Saluda con la mano y va directa a su despacho. Lucas está de pie, observando el corcho que está colgado en una de las paredes. No la oye entrar; ella se mueve con sigilo y coloca las manos calientes alrededor de los ojos.
–  Hola, Valeria, menos mal que estoy en tu despacho, si eso me lo hubieras hecho en la calle, creo que no habría sido igual. – se gira despacio y la besa en los labios.
–  Cuanto tiempo…, Lucas. Ya no me acuerdo cuando fue la última vez. Me tienes muy intrigada con el caso. He seguido las noticias y ya conoces mi afición a tu trabajo. Todo lo que ves en el corcho, es la información que he podido recabar sin tu ayuda.
– Es asombroso, pero, ¿estas fotos en el cementerio? – vuelve a mirar el corcho.
– Bueno, ya sabes que me gusta ser retorcida y cuando me obceco en una cosa, me lanzo y comienzo a investigar. ¿Qué te preocupa del caso?
– Me he puesto en contacto contigo, porque creo que no quieren que lo investigue. El equipo que dirige Martín, ha destruido pruebas o simplemente ha alterado la escena del crimen.
– ¿Crees que es uno de los implicados? – le mira a los ojos, sus ojos brillan incandescentes.
– Creo que es un punto clave en las desapariciones, es más, creo que es uno de los asesinos.
– Estás seguro de ello. – se quedan en silencio, solo les bastó una mirada, para confirmarlo.
– Por eso tengo que ir con cautela, creo que sabe que voy tras él.
– ¿Cómo se han tomado la baja voluntaria? – Lucas sonríe y baja la cabeza.
– He tenido que recurrir a un viejo amigo con mano en la central. Ha enviado un informe psicológico que confirma que estoy bajo los efectos de una depresión y por eso me retiran temporalmente del caso. Eso me da carta blanca para entrar y salir a comisaria, para recabar la información que necesitamos para la investigación fuera de allí.
– Bueno, pues comencemos. ¿Quieres un café? Yo necesito uno doble. – Lucas asiente con la cabeza.

Lucas coge su taza de café y los dos se dirigen a la sala de operaciones. Allí el equipo espera las órdenes de búsqueda. El primero en hablar es Lucas. Se coloca frente la pantalla principal mirando a los interlocutores que esperan instrucciones.
– Cómo ya os habrá comentado Valeria, estamos con un caso con muchos cabos sueltos. Necesitamos ser escrupulosos en las búsquedas. Vamos a establecer varios equipos. –mira a Valeria.
– Lorena, Marcos, David, vuestro grupo se encargará en buscar información y contrastar datos de todas las mujeres interrogadas, datos desde que nacieron, todos los datos que podáis recabar son cruciales para la investigación.
– Toni, Zacarías y Albert vosotros controlareis comunicaciones, red, y sobre todo los metrajes de las cámaras de seguridad de todos los puntos por donde normalmente pasan las mujeres desde que salen de sus casas hasta que llegan al Pub.
– Equipo de campo. – guarda silencio unos minutos hasta que el grupo de más de diez personas se colocan en las primeras filas y se sientan a escuchar.
– Vosotros os organizáis para seguir las pistas antiguas, necesito establecer conexiones. Si para ello tenéis que formar parte de la ropa íntima de cada una de ellas, os doy permiso. Necesito que uno de vosotros se infiltre como camarero del Pub durante varios días. Ese tipo de sitios suele cambiar de personal muy a menudo.
– Usareis móviles desechables, si os encontráis en riesgo de ser descubiertos o comprometidos, abortar la operación y establecer plan B.
– En estos momentos comienza la investigación. Lucas os va a entregar los datos que tenemos hasta ahora. Nosotros vamos a hablar con el supuesto forense que firmó la defunción de Jack.

Valeria y Lucas llegan en un taxi al Hospital comarcal, allí llevaron a Jack el día de su muerte, se aproximaron a recepción.
– Por favor, necesitamos hablar con Silvio Rodríguez. – la recepcionista, teclea rápidamente el nombre.
– ¿En qué habitación está ingresado? por el nombre no me sale nada. – se quedan estupefactos.
– Estamos buscando al forense de urgencias Silvio Rodríguez. – Lucas comienza a ponerse nervioso.
– Siento decirles que nunca ha trabajado con nosotros ningún tipo con ese con ese nombre. – en ese momento Lucas le enseña la placa y pide hablar con su superior.

En pocos minutos un hombre alto y de mediana edad vestido con bata blanca y un poco encorvado se dirige a ellos extendiendo la mano.
– ¿En qué puedo ayudarles?
– Necesitamos ver los registros de entrada de ambulancias de hace tres semanas.
– Acompáñenme a mi despacho. – se levantaron y siguieron al jefe de urgencias.

En los registros no había ninguna entrada perteneciente a ese día de un varón llamado Jack. Lucas, entonces recordó, lo que había pasado con Jessica el día que la interrogaron. Recordó como los técnicos de ambulancia se desenvolvían torpemente, en el manejo de la situación.
Después de salir del hospital contractaron varias ideas y fueron a casa de Jack. Elena iba a salir cuando se cruzó con Lucas en el pasillo del portal.
– Buenas tardes Elena, disculpe por no avisar. Necesitamos hablar con usted.
– Pero es imposible, tengo que marcharme. – le empezaron a temblar las piernas.
– Creemos que su marido no murió por causa natural, fue asesinado. – el silencio irrumpió en el pasillo devorando el aire que respiraba Elena.
– ¿Está bien? – le pregunta mientras le sujeta por el codo.
– Sí, estoy bien.

Una vez dentro del apartamento, Elena deja el móvil sobre la mesa, se quita el abrigo y se disculpa antes de entrar al baño. Valeria ojea el salón- comedor. Mira todas las fotos y se da cuenta que no hay ninguna del difunto. Sólo un selfie de dos hombres y una mujer. Se acerca para apreciar los detalles de la foto. Están disfrazados, ahora ve con claridad de quien se trata, Jack es el que está a la derecha, Elena está en el centro; todos miran al frente menos Óscar que mira de forma enamorada a la mujer. La aguda intuición femenina de Valeria le hace recapacitar sobre la supuesta muerte de Jack. Suena el teléfono de Elena, ella parece no oírlo y Lucas se acerca para cotillear quien le llama. Es un mensaje de WhatsApp. Abre con cuidado el mensaje. Es una foto, ella está desnuda encima de Óscar. El contacto es oculto.
Lucas mira a Valeria, tienen la misma mirada, está llena de sospechas. Cómo tarda mucho en salir, golpea con los nudillos en la puerta.
– Elena ¿está bien? – no contesta nadie al otro lado, intenta abrir la puerta, pero está cerrada desde el interior. Le da una patada y consigue abrirla. En esos momentos Valeria está a su lado. Elena yace en el suelo, degollada.

El equipo de Valeria espera su llegada, tienen muchos datos que incriminan a Óscar y a Elena con la muerte de Jack. Entran como una exhalación directos a la sala de información.
– Venga chicos escupir. Qué tenemos sobre la muerte y desaparición del cuerpo de Jack.
– Tenemos una fuente que confirma que una pareja les compro una sustancia nociva. Lo curioso es que la descripción de la pareja coincide con la de Óscar y Elena. Pagaron muy bien el encargo. Coincide con los días que murió Jack. – Lucas mira con cara inexpresiva a Valeria.
– Espera un momento, la copia de la supuesta autopsia revela una extraña coagulación cerca del ventrículo izquierdo. Que puede ser producida por un inhibidor de otra sustancia. He leído sobre una nueva fórmula que produce una muerte temporal. La composición es muy antigua, pero verificada hace que un cuerpo no tenga latido hasta en dos días. Después le inyectan una mezcla de Epinefrina y trazos de glucosa. En muchos casos es imposible, pero en otros y depende del individuo puede ser efectivo.
– Necesito que busquéis los últimos informes médicos de Jack. – Lucas se sienta a escuchar más información.
– Tenemos una coincidencia con los casos, es un gimnasio en el centro del barrio chino. Hemos averiguado que Jack, Lucas y Olivia frecuentaban el lugar. En el caso de Olivia, impartía clases, dato que ya sabíamos. También tenemos la muerte de la señora Lin. – Valeria está pensando golpea la mesa con un bolígrafo, mientras aclara sus ideas.
– Necesito metraje de video de aquella zona.
– Valeria, ¿desde cuándo?
– Establece el seguimiento…, dos semanas antes de que Olivia callera desplomada frente la comisaría.

Martín pasa por el despacho de Lucas, lo ve ordenado y sin indicios de que estuviera cerca. Entra y cierra la puerta. Lleva las manos enguantadas, empieza a examinar los objetos que hay sobre el escritorio. Se sienta en la silla y revisa los cajones. No encuentra nada. Enciende el portátil.
– Lucas, alguien ha entrado en tu cuenta, a través del portátil de tu despacho. – se levanta como un resorte y camina hacia el analista. Se pone detrás de él para ver mejor la pantalla.
– Muy bien, activa la cámara web de mi portátil. Necesito saber quién es. – en ese momento Martín se levanta, solo puede ver un cinturón. La hebilla está partida, le falta un trozo.
– Espera un momento, esa hebilla…
– Necesito que me pongas en pantalla las fotos del sótano de Jessica. Creo a ver visto algo parecido en las pruebas recogidas allí.
Aparecen varias fotografías en la pantalla, Lucas elige una de ellas;
– Amplía el número siete.
– ¡Bingo! – inspecciona detenidamente la foto.
– Es el trozo que falta…, es un dragón ¿verdad?
– Parece que así es.
– Tenemos resultados del tejido de la chaqueta colgada en el perchero.
– Sí, pero los datos no son concluyentes. Ha sido recientemente lavada, alguien la desestimó como prueba. Solo se encontró un cabello, que siguen analizando.
– Joder…, me imagino de quien se trata.

Pascual suelta a sus perros, lleva muchos años como encargado del desguace, sabe que a veces se cuelan críos a robar chatarra, por eso suelta a sus mascotas. Aquella tarde fue diferente, dio una ronda con ellos atados, pero algo les llamó la atención y los soltó. Todos se fueron hacía la misma dirección. Parecían a ver encontrado un tesoro, porque lo que Pascual vio aquella tarde le heló la sangre. Llamó con un par de silbidos a sus canes, que le ignoraron por completo. Extrañado se dirigió hacia ellos. Dispuesto a castigarles; al acercarse pudo ver el brazo de una mujer en el suelo, muy cerca de un panel de chatarra. Uno de sus perros había mordido el brazo y lo saboreaba con gusto. Los fue atando como pudo y se los llevó a su jaula.
Estaba asustado por lo que había visto, se aproximó con cuidado y con un trozo de palo examinó el brazo mordido, sucio y desgarrado. Encendió una linterna e inspeccionó el amasijo compacto de uno de los últimos coches triturados. El olor y el color rojizo de varias partes le hizo vomitar. Regresó corriendo a la garita y telefoneó a la policía.

En ese momento en la sala de analistas salto un mensaje de alarma. Uno de ellos se levanta y va a buscar a Lucas que descansaba en una de las salas.
– Lucas tenemos un aviso, de la policía local. Han encontrado el miembro superior de una mujer en el desguace del sur. Llamó el encargado un tal Pascual. Según la información estaba muy nervioso y cree que alguien a triturado el cuerpo entre los restos de un coche.
– De acuerdo, desactiva la alerta para que el equipo de Martín no se adelante. Avisa que va un equipo para el lugar. Yo me encargo de todo.

©Julia OJidos Núñez
©Blog: https://juliaojidos.wordpress.com/
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