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EN UN LUGAR DE LA MANCHA

Un territorio sembrado de vino y queso.
Donde la locura mueve las aspas del molino.
Donde los caminos se cruzan en los pueblos.
Donde todos somos Sancho y todos somos Quijote.

Tierra de infantes y caballeros,
de doncellas y escuderos.

Armadura que brilla con el sol de esta tierra,
que reblandece el alma del caballero por amor a Dulcinea.
Mujer de carácter, pero dulce moza a los ojos del hidalgo.

Que decir, de su amigo Rocinante,

siempre en el camino, siempre errante…

Sin brújula, ni objetivo divisan en uno de sus destinos.
Las aspas del molino, como si fueran brazos de gigante.

Esa brisa matutina que reblandece al hidalgo,
Que castiga y enloquece su delirio.
¿Delirio de un loco? o la mente senil de un pobre diablo.

Libros de caballería, lucha de gigantes,
Eterno paisaje de molinos.
Solitarios y erguidos, muestran al
caballero su destino.

Triste día para el hidalgo,
Donde ya no hay ganas de comer,
Ni pellejo de vino.

Postrado en su cama y en compañía
De Sancho.
Muestra por última vez su arma, su delirio.

©Julia OJidos Núñez
©Blog: https://juliaojidos.wordpress.com/
Depósito Legal: Safe Creative

 

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